01-03-2012
LA IZQUIERDA TOMA LA CALLE
LA IZQUIERDA REEDITA LA
CRISPACIÓN CONTRA
EL PP QUE DESPLEGÓ TRAS LOS ASESINATOS
DE ATOCHA.
LAS VÍCTIMAS SE REBELAN POR
LA INSTRUMENTALIZACIÓN POLÍTICA
DEL
ANIVERSARIO
David Martínez
De nuevo el 11-M. La fecha que desde el año 2004 está marcada a fuego en el corazón de los españoles será instrumentalizada por la izquierda para continuar con su particular cruzadacontra el Gobierno que preside Mariano Rajoy.
Los sindicatos UGT y Comisiones Obreras fueron los encargados de anunciar ayer que ese día lo tienen rodeado en rojo en el calendario, pues será entonces cuando vuelvan a tomar las calles para exigir al Ejecutivo que dé marcha atrás con la reforma laboral y se avenga a negociar un nuevo texto. Además, las centrales confirmaron que tres días antes, el 8 de marzo, convocarán nuevas manifestaciones, coincidiendo con la convalidación en el Congreso de los Diputados del decreto ley.
Todo ello responde a un proceso “sostenido y creciente” de movilizaciones, tal y como confirmaron los secretarios de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, y de CC OO, Ramón Górriz.En declaraciones hechas a los medios en la Cámara Baja, los sindicalistas confirmaron que a partir del 11-M emprenderán “todo tipo de acciones” para restituir los derechos de los ciudadanos. Sobre la posibilidad de convocar una huelga general, señalaron que esa será una decisión que tomen el 9 de marzo.
La convocatoria de manifestaciones para una fecha tan simbólica no sentó nada bien entre las víctimas del terrorismo. Ángeles Domínguez, la presidenta de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, lamentó que se hayan mezclado “churras con merinas” y pidió a los sindicatos que, si “quieren apoyarles”, convoquen un acto “independiente”. Lo contrario, aseguró en declaraciones a EsRadio, sería “desvirtuar el sentido del aniversario” de la masacre.
Más allá fue la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Ángeles Pedraza, quien consideró la actuación de los sindicatos “indignante” y “una falta de respeto”. “Que no se cuelguen medallas, que salgan a vociferar lo que quieran pero que no se acuerden para nada de las víctimas”, reclamó Pedraza también desde los micrófonos de EsRadio, donde recordó que “en ocho años” las centrales no han tenido ningún gesto.
Invitados por Rubalcaba
El anuncio de los sindicalistas Ferrer y Górriz se hizo en el Congreso porque allí habían sido invitados por el PSOE a participar en una mesa redonda sobre la reforma laboral. Aunque el partido evitó figurar a la vanguardia de esas convocatorias, resultó imposible que no se les vinculara, toda vez que el anuncio lo hicieron los sindicalistas tras la reunión a puerta cerrada que mantuvieron con los parlamentarios socialistas en la sala Ernest Lluch del Congreso.
Al inicio de ese encuentro, que se alargó durante toda la mañana, el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, dedicó grandes esfuerzos dialécticos a convencer a los socialistas de la importancia de no cejar en oponerse frontalmente a la reforma laboral del Gobierno. Rubalcaba les advirtió de que el decreto “no se debe ni se puede permitir”, ya que está dirigido “hacia la unilateralidad, que todo lo decida una parte”.
El secretario general socialista aseguró también que la reforma pone a los trabajadores ante la “disyuntiva” de optar entre conservar derechos o el puesto de trabajo y negó que adoptar tal medida sea “inexorable”, como defiende el Ejecutivo del Partido Popular. “Es sólo una fórmula, la más sencilla, injusta e ineficaz”, concluyó.
Después de la alocución de Rubalcaba, se celebraron dos mesas redondas para debatir y consensuar los términos en que el PSOE presentará su texto alternativo a la reforma laboral. En la primera de ellas fue en la que participaron los sindicalistas que luego anunciaron las manifestaciones para el 11-M.
Antes de eso, la número dos del PSOE, Elena Valenciano, había defendido públicamente las manifestaciones de los sindicatos –que ayer lideraron protestas en más de 50 ciudades–.
Valenciano afirmó, en una entrevista concedida a la Cadena COPE, que “la calle está preocupada” por culpa de la gestión del Gobierno, que es “quien remueve” y “adopta decisiones que a la calle no le gustan”. Cuando esto pasa, dijo, “es muy posible” que surjan protestas. La vicesecretaria general del PSOE eludió ponerse al nivel de los sindicatos, aunque matizó que acompañarán las movilizaciones que les parezcan “razonables”. “A lo mejor un día convocamos una , pero desde luego estaremos a años luz de lo que hizo el PP”, concluyó.
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