POR CARMEN GURRUCHAGA
Tras 8 años de la brutal masacre del 11-M, seguimos sin saber lo que realmente ocurrió, ni quienes son los responsables del mayor atentado terrorista de la Historia de España. ¿POR QUÉ RESULTA TAN DIFÍCIL SABER LA VERDAD DEL 11M? Decir la verdad lo puede hacer cualquier idiota. Para mentir hace falta imaginación (J.Perich)
martes, 6 de marzo de 2012
PRUEBAS OCULTAS
03-03-2012
El atentado
del 11-M en Madrid no resultó totalmente aclarado en el macrojuicio celebrado
en la Casa de Campo de Madrid, presidido por el juez Gómez Bermúdez. Por eso
cada cierto tiempo se publican informaciones que acaparan la atención de los
ciudadanos y resulta evidente que hay puntos sin aclarar. Uno de ellos, y
quizás de los más importantes, es el explosivo que se utilizó en la acción
terrorista y que el análisis y estudio de los restos de los vagones afectados
podría haber revelado. Pero éstos fueron destruidos en una decisión anormal,
porque lo habitual es conservar las pruebas del delito para aportarlas. En esta
ocasión se presentaron 23 fragmentos procedentes presumiblemente de los
trenes explotados y que el tribunal dio por bueno, sin cuestionarse las
razones que condujeron a su destrucción. Lógicamente, tampoco se preguntó
quién, ante el mayor atentado terrorista perpetrado en España, autorizó que
desapareciera la prueba del delito. Y parecía que tendríamos que resignarnos a
que esto terminara así cuando en las instalaciones de una empresa han aparecido
los restos del tren del 11-M que explotó en la estación de Santa Eugenia. Y
aunque parece poco probable que pueda servir para probar nada por falta de
custodia legal, el fiscal general del Estado ha ordenado que se investigue
sobre su existencia y custodia. Con ello no pretende revocar los hechos
probados de la sentencia del 11-M, sino investigar si ha habido obstrucción a
la Justicia o cualquier otro delito. Casualmente, estos restos aparecen cuando
la Audiencia de Madrid ha archivado de forma irrevocable una causa contra Juan
Jesús Sánchez Manzano, ex responsable de los Tedax, al que una asociación de
víctimas acusaba de ocultación de pruebas y de obstrucción a la Justicia.
El atentado
del 11-M en Madrid no resultó totalmente aclarado en el macrojuicio celebrado
en la Casa de Campo de Madrid, presidido por el juez Gómez Bermúdez. Por eso
cada cierto tiempo se publican informaciones que acaparan la atención de los
ciudadanos y resulta evidente que hay puntos sin aclarar. Uno de ellos, y
quizás de los más importantes, es el explosivo que se utilizó en la acción
terrorista y que el análisis y estudio de los restos de los vagones afectados
podría haber revelado. Pero éstos fueron destruidos en una decisión anormal,
porque lo habitual es conservar las pruebas del delito para aportarlas. En esta
ocasión se presentaron 23 fragmentos procedentes presumiblemente de los
trenes explotados y que el tribunal dio por bueno, sin cuestionarse las
razones que condujeron a su destrucción. Lógicamente, tampoco se preguntó
quién, ante el mayor atentado terrorista perpetrado en España, autorizó que
desapareciera la prueba del delito. Y parecía que tendríamos que resignarnos a
que esto terminara así cuando en las instalaciones de una empresa han aparecido
los restos del tren del 11-M que explotó en la estación de Santa Eugenia. Y
aunque parece poco probable que pueda servir para probar nada por falta de
custodia legal, el fiscal general del Estado ha ordenado que se investigue
sobre su existencia y custodia. Con ello no pretende revocar los hechos
probados de la sentencia del 11-M, sino investigar si ha habido obstrucción a
la Justicia o cualquier otro delito. Casualmente, estos restos aparecen cuando
la Audiencia de Madrid ha archivado de forma irrevocable una causa contra Juan
Jesús Sánchez Manzano, ex responsable de los Tedax, al que una asociación de
víctimas acusaba de ocultación de pruebas y de obstrucción a la Justicia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
No olvide firmar para exigir que se investiguen los atentados del 11-M