LA GUERRA DEL 11-M - LA TRIBUNA DE
CIUDAD REAL
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Crónicas bárbaras
MANUEL MORALES
Hace
casi ocho años se produjeron una serie de atentados supuestamente islamistas en
Madrid que costaron 191 vidas, unos 1.500 heridos y que ayudaron Al PSOE a
llegar al poder que acaba de perder.
¿Y
si la respuesta a esos atentados, caso de conocerse la verdad, hubiera sido
una
guerra con Marruecos, cuyos servicios secretos quizás los alentaron en una
operación de diseño, sin que conozcamos otras posibles complicidades?
De
aquellos atentados sólo permanece en la cárcel un culpable para la Audiencia
Los demás acusados y sus cómplices están en libertad, con excepción de algún
huido y varios participantes muy religiosos que se suicidaron.
La
prensa anti-PSOE afirma que el detenido es inocente, mientras que la pro-PSOE
considera golpista insistir en la tesis de que tras los atentados hay algo
oculto.
A
instancia de una asociación de víctimas, una jueza de instrucción de Madrid
investiga
a quienes, y por qué, destruyeron los trenes explosionados haciendo
desaparecer
casi todas las pruebas periciales de lo ocurrido.
Y
el Poder Judicial investiga a la jueza, como si su juzgado 43 de primera
instancia
de Madrid se extralimitara con un asunto de altos tribunales.
Quedan
misterios, como el de la mochila con metralla que apareció misteriosamente
en
una comisaría, cuando las de los atentados llevaban sólo explosivos.
Conviene
leer lo que dice el recién aparecido El Archivo Amarillo (Multimedia Militar),
de Fernando J. Muniesa, que apunta a los servicios secretos marroquíes como
directores de los atentados.
Podría
ser que esos servicios, que controlaban a la mayoría de los terroristas,
quisieran
vengarse de Aznar por el conflicto de Perejil.
De
ser cierta esta hipótesis, la respuesta española habría sido una guerra, y
quizás por
evitarla Interior ha condecorado al juez Bermúdez, que embarulló
inextricablemente el caso.
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