CILLÁN SOLICITÓ EL LIBRO DE ENTRADAS Y SALIDAS Y RECIBIÓ UNA BASE
DE DATOS.
EN LA SEDE POLICIAL SE INSPECCIONARON LAS MUESTRAS DE
EXPLOSIVO.
J. Sedano.
La tarde del 11 de marzo de 2004 dos empleados de la fábrica de explosivos Maxam se reunieron en secreto (nada se supo se esa cita hasta el juicio de la Casa de Campo) con el que ese día era jefe de los Tedax en la Unidad Central de Canillas y principal implicado, Juan Jesús Sánchez Manzano.
La importancia del encuentro estriba en que de esa acelerada visita se extrae la conclusión de que los cartuchos encontrados en la furgoneta Renault Kangoo procedente de Alcalá de Henares eran Goma 2-Eco y no Titadyne, con las consecuencias conocidas en la atribución de los atentados. A partir de ahí, Manzano siempre hablaría de Goma 2-Eco.
La importancia del encuentro estriba en que de esa acelerada visita se extrae la conclusión de que los cartuchos encontrados en la furgoneta Renault Kangoo procedente de Alcalá de Henares eran Goma 2-Eco y no Titadyne, con las consecuencias conocidas en la atribución de los atentados. A partir de ahí, Manzano siempre hablaría de Goma 2-Eco.
El pasado 13 de enero, Coro Cillán tomaba declaración a los supuestos dos técnicos y contradijeron lo que el propio Manzano pregonó hasta la celebración del juicio de 2007: “Los Tedax no nos enseñaron ningún cartucho de Goma 2-Eco”. Los testimonios de los empleados aportaron nuevos datos que cuestionaron las primeras pruebas, entre ellos el material de los explosivos.
Saber todo lo que ocurrió durante ese día en la Comisaría General de Canillas (donde fueron a parar gran parte de las pruebas encontradas en los trenes y otros focos y que nunca aparecieron en el juicio –únicamente se presentaron 22 pequeños vestigios–) puede ser determinante para esclarecer autorías, decisiones y responsables. Con esa premisa, el pasado 14 de noviembre, Manuel Monfort, abogado de Saed El Harrak, condenado en el juicio del 11-M, presentó un escrito ante el Juzgado nº 43 de Madrid solicitando la práctica de una serie de diligencias de prueba (que luego fueron admitidas), entre ellas se solicitaba a la Comisaría General de Policía de Canillas que “testimonie o entregue las hojas correspondientes a los días 11 y 12 de marzo de 2004 del libro de entradas y salidas del control de registro del acceso a dichas instalaciones”.
El objetivo prioritario es determinar si los dos técnicos de Maxam citados por la juez eran los que realmente mantuvieron la reunión en la sede policial y determinar las personas que durante esos dos días pudieran estar en contacto con las pruebas.
A pesar de que la orden judicial era clara, la Comisaría mandó hace unos días al Juzgado de Instrucción un listado de escritos recogidos en la base de datos de entrada y salida en fecha 11 de marzo de la Especialidad Tedax, es decir sólo los policías adscritos a esa Unidad, cuando se encontraba integrada en la Comisaría General de Seguridad Ciudadana. En la diligencia de prueba no se hacia referencia en ningún momento a ninguna base de datos de la Especialidad Tedax.
Lo aportado no aclara todas las personas que realmente estuvieron allí ese día, entre ellos los técnicos de Maxam que comparecieron a toda velocidad con el principal inculpado, Sánchez Manzano. Ahora, se solicita al Juzgado que ordene a la Comisaría el cumplimiento de lo solicitado.
Lo aportado no aclara todas las personas que realmente estuvieron allí ese día, entre ellos los técnicos de Maxam que comparecieron a toda velocidad con el principal inculpado, Sánchez Manzano. Ahora, se solicita al Juzgado que ordene a la Comisaría el cumplimiento de lo solicitado.
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