http://www.elconfidencial.com/ opinion/prohibido-prohibir/ 2011/09/22/ el
-pp-los-policias-y-la-purga-e n-interior-7974/
Melchor Miralles.
No se habla en medios
policiales en estos días más que de dos asuntos, ambos relevantes y de fuste
político y profesional. Uno, la decisión que tome la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional
en relación con el caso Faisán, que tiene a los funcionarios
especializados en la lucha contra el terrorismo en vilo; el otro, las
decisiones que vaya a tomar el PP cuando llegue al Gobierno en relación a los
altos cargos del Ministerio de Interior, que les quita el sueño.
He podido hablar en los
últimos días con casi una decena de policías que dedican desde hace años su
vida a la lucha contra ETA. No se representan más que a ellos mismos, pero es
un termómetro de cómo andan las cosas. Todos ellos muestran su preocupación por
el desenlace del Faisán, esperan la reacción de los
implicados, en especial la del inspector José María Ballesteros, y consideran
escandaloso, como no puede ser de otro modo, que se haya podido perder la
prueba original del caso, la cinta que guarda la grabación de la conversación
entre Joseba Elosúa, el dueño del bar y
hombre clave del entramado del chantaje etarra con su cuñado, Carmelo
Luquin.
El Sindicato
profesional de Policía (SPP) considera que "la falta del soporte que
contiene la conversación de la baliza original" puede suponer la nulidad
de todo lo actuado, mientras el Sindicato Unificado de Policía (SUP) cree que
esta desaparición puede ayudar a la estrategia de las defensas de los policías
y mandos acusados "pero supone que seguirán sin ser identificados,
detenidos y enjuiciados los culpables del chivatazo a ETA".
El ánimo de la tropa
está tirando hacia abajo
No sé, y no saben los
policías de base, los que se baten el cobre en la calle cada día, si al final
habrá "silencio de los corderos" como decía la dirigentepopular Soraya
Sáenz de Santamaría sabiendo
de lo que habla o alguno, previsiblemente Ballesteros o el propio Jefe Superior del País
Vasco,Enrique Pamiés,
tirará de la manta. Lo que sí he constatado es que el ánimo de la tropa está
tirando a bajo como consecuencia de las decisiones políticas adoptadas en los
últimos meses por Interior, tanto con Rubalcaba como con su fiel y leal Camacho al frente del departamento. Los
funcionarios consideran que las cosas no se han hecho bien, reprochan "a
los políticos" no tener en cuenta las repercusiones de sus decisiones en
quienes hacen el trabajo de combate contra ETA y, como dan por finiquitado,
como todos, a este Gobierno, esperan como agua de mayo al Ejecutivo de Rajoy con expectación por las decisiones
que vaya a adoptar en la casa y la estrategia y las ordenes que les vayan a
transmitir, que intuyen con buena lógica bien diferentes a las que reciben en
la actualidad.
Los especialistas en
antiterrorismo y delincuencia organizada consideran imprescindible una limpieza
a fondo en Interior de altos cargos y el nombramiento de funcionarios
cualificados
La primera duda, que no
van a poder despejar hasta después del 20-N, es quién va a ocupar la cartera
ministerial de Interior. Ellos saben, como todos, que Mariano
Rajoy baraja dos
posibilidades:alguien, del partido o no, con conocimiento detallado de la
materia y experiencia en asuntos de seguridad e información, conocedor de los
detalles de la política en especial en el País Vasco o un peso pesado del partido, de
su máxima confianza, bregado en la batalla política con el PSOE, con la espalda
ancha para aceptar críticas, bagaje parlamentario y capacidad de conectar con
la opinión pública y los medios. Quienes han hablado conmigo no expresan
preferencia, pero consideran clave que "quien asuma esa cartera tenga como
prioridad reforzar la moral de los funcionarios, igualar el trato entre Policía
y Guardia Civil, dotar de medios y confianza a los especialistas y buscar el
consenso y no la refriega constante con el adversario político".
Y por todo ello,
esperan intrigados y preocupados la estrategia que el nuevo Gobierno vaya a
adoptar sobre todo en lo que se refiere a los nombramientos en la cúpula de
mando. En la memoria está el criterio seguido en su día por el PP cuando Aznar llegó al poder con Jaime
Mayor Oreja como
primer ministro de Interior, no modificados sustancialmente después por Rajoy y Acebes: no hacer purga, no ser
revanchistas, retocar lo mínimo y confiar en la experiencia en la lucha
antiterrorista. Así lo hicieron, pero con un matiz: no tuvieron en cuenta,
además de esas máximas razonables, las lealtades políticas de algunos
funcionarios, y el hecho de que más de uno anteponía esa fidelidad y el
agradecimiento por asuntos más que personales al cumplimiento de sus
obligaciones. Y pasó lo que pasó.
El gran error con Félix
Hernando
Mayor Oreja ha reconocido muchas veces a micrófono cerrado que se
equivocó en alguno de los nombramientos clave y que "entre no hacer una
purga y actuar sin revanchismo, confiando en la profesionalidad funcionarial y
no tocar los puestos esenciales buscando gente menos contaminada por la
política y sin deudas personales con anteriores gobiernos hay un trecho que
nosotros no transitamos, y lo pagamos gravemente después".
Quizá el mayor
exponente de un error tan formidable fue mantener al entonces coronel de la Guardia Civil Félix
Hernando al
frente de la Unidad
Central Operativa (UCO). Hernando, ascendido después a general
de brigada porRubalcaba, fue clave en la trama de los GAL hasta
el punto de ser quien, personalmente, junto a Juan de Justo, se ocupó de trasladar
a Suiza en varios viajes 400 millones de las antiguas pesetas que fueron
ingresados en las cuentas corrientes de José Amedo y Michel
Domínguez para
pagar su silencio respecto a la trama.
Policías y guardias
civiles están hastiados de un Ministerio que, bajo los Gobiernos socialistas,
no ha tenido un sólo ministro sin problemas gravísimos, incluso con la Justicia
Sucedido el 11-M, Hernando fue clave para llevar a la ruina
política al ministro Acebes y al Partido Popular, ya que la
información que desde la UCO
le llegó en los días posteriores a la matanza fue equivocada, deliberadamente o
no, y condujo al ministro y al Gobierno a gestionar políticamente las
consecuencias del mayor atentado terrorista de la historia de España de modo
nefasto. Hernando era el responsable de la UCO , que fue clave en la
investigación del 11-M. Esa Unidad Operativa era quien tenía en nóminacomo confidentes a
varios de los implicados, especialmente a Rafá Zouhier, y las contradicciones
entre lo declarado por Zouhier, por sus controladores de la UCO y por el propio coronel Hernando ante las autoridades judiciales,
principalmente a cuenta de la información que pudiera obrar en poder de la UCO , con anterioridad al 11-M,
acerca de la trama de tráfico de explosivos asturiana, y su actitud
obstruccionista y evasiva, tuvo como consecuencia que aún hoy los españoles no
sepamos cuál fue el papel que esa unidad jugó tanto antes, como después del
11-M, aunque muchos lo sospechemos.
Una limpieza
imprescindible
Y ese es el dilema que
ocupa a los funcionarios de la lucha antiterrorista: ¿habrá purga en Interior?
¿Actuará Rajoy como lo hizo Aznar a través deMayor Oreja? Mi impresión, sin
disponer de una encuesta demoscópica, es que una inmensa mayoría de los
especialistas en antiterrorismo y delincuencia organizada consideran
imprescindible si no una purga (la palabra asusta), sí una limpieza a fondo de
altos cargos y el nombramiento de funcionarios cualificados, que los hay, que
puedan desarrollar un trabajo de importancia decisiva sin ataduras políticas,
que carezcan de hipotecas personales y profesionales, que no le deban nada a
nadie, que sean leales al Estado que les paga, que puedan desarrollar su
trabajo sin tanta interferencia interesada. Llegados al punto faisanesco que vivimos, tengo claro que Interior
necesita que se abran las ventanas y airear una casa excesivamente contaminada.
¿Purga? Pongan el
nombre que más les guste. Pero o lo hacen o lo pagarán de nuevo, lo cual, la
verdad, me preocupa entre nada y nada por el PP, pero me parece esencial por
los ciudadanos que deseamos una Policía y una Guardia Civil eficaz, que no esté
al servicio de partidos ni de personas, y por unos policías y guardias civiles
que están hastiados de un Ministerio que, bajo los Gobiernos socialistas, no ha
tenido un sólo ministro sin problemas gravísimos, incluso con la Justicia. Desde
los GAL de Barrionuevo yCorcuera, hasta el Faisán de Rubalcaba y Camacho pasando por la fuga deRoldán que forzó la decente dimisión del
honrado Asunción o la
falsificación de los papeles roldanescos de Laos del biministro Belloch asesorado por quien entonces
era su eficaz mano derecha en Justicia, María Teresa Fernández de la Vega. Solo José
Antonio Alonso, ministro desde abril de 2004 hasta abril de
2006, no se vio salpicado por ningún escándalo.
Siendo esencial para el
PP y para todos los españoles la cuestión económica y la salida de la crisis,
esta es sin duda la segunda gran decisión que ha de adoptar Mariano
Rajoy una
vez que llegue al Gobierno. Estaremos atentos a la pantalla. Los precedentes de
su partido son preocupantes. Pero me da la impresión de que el líder popular tiene aprendida la lección y tenemos
la ventaja de que el futuro presidente conoce bien la casa después de haber
ocupado la cartera de Interior algo más de un año.
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