LOS TEDAX DE MADRID QUERÍAN GUARDAR
LOS TRENESSU JEFE DICE QUE NO DEBIERON
DESTRUIRSE Y QUE DEJARON TAREAS
SIN
REALIZAR POR ELLO
Tedax de Madrid propusieron trasladar los
trenes del 11-M a un apeadero del distrito de
Vicálvaro donde tenían previsto
buscar durante semanas pruebas y muestras de explosivo
a través de una
inspección exhaustiva de los convoyes explosionados. De hecho, dejaron
parte de
su trabajo sin realizar porque contaban con que se haría así. Para su sorpresa
-
que, años después, compartió el Tribunal Supremo-, empezaron a ser retirados para
su
desguace esa misma noche.
El inspector jefe de los Tedax de Madrid
declaró ayer por cuarta vez -y está citado para
una quinta- en el procedimiento
en el que están imputados por posible destrucción de
pruebas el que era su
comisario jefe en aquella fecha, Juan Jesús Sánchez Manzano, y su
perito
químico. Fuentes jurídicas que participaron en el interrogatorio afirmaron a
este
diario que el testigo consideró que los trenes no debieron destruirse para
obtener los
mejores resultados en la investigación.
Así, explicó cómo los artificieros bajo su
mando abandonaron las tareas más dificultosas de búsqueda de prueba -
por
ejemplo, la extracción de piezas metálicas o la inspección ocular de zonas de
difícil acceso- porque daban por
hecho que podrían llevarlas a cabo con
tranquilidad y discreción durante las semanas siguientes, sin el apremio
que se
les exigía en las horas posteriores al 11-M y sin interferirse con los
servicios de emergencia o con otros
cuerpos policiales.
Casi ocho años después de la matanza, se
desconoce quién ordenó la destrucción de los trenes, que el Tribunal
Supremo
consideró «sorprendente» y «apresurada» en su sentencia. En el sumario del 11-M
no consta que fuese
su instructor, Juan del Olmo, y la Audiencia Nacional
aún no ha respondido al requerimiento que le hizo en ese
sentido la juez Coro
Cillán, que es la que mantiene imputado a Sánchez Manzano.
por los presuntos
delitos de encubrimiento y omisión del deber de perseguir delitos
-precisamente, porque de los
cientos de muestras que los artificieros de Madrid
aseguraron haber recogido, a los peritos que designó el tribunal
apenas les
llegaron 23 de pequeño tamaño, algunas en pésimo estado-, y también por un
posible falso testimonio
en el juicio por la matanza.
Tedax -la de Manzano- llegaron evidencias procedentes de los cuatro focos
de las explosiones «y en algún
momento desaparecieron sin que nadie dé razón de
su destino». La causa sigue tramitándose aunque está
pendiente de la resolución
de un recurso de apelación de la defensa ante la Audiencia de Madrid.
Ayer también testificó el actual general de la Comandancia de la Guardia Civil de
Zaragoza, Germán Gómez, que
en el 11-M era el responsable del cuartel de
Intxaurrondo. A preguntas del letrado José Luis Abascal, confirmó que
en las
horas posteriores al atentado su equipo activó un protocolo para comprobar la
posible implicación de ETA y
de etarras que estuviesen bajo su control. Según
dijo, comenzaron a descartarlo rápidamente, en cuanto él
conoció que Arnaldo
Otegi había asegurado que la banda no había tenido nada que ver con la matanza
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